viernes 4 de julio de 2008

Café Palestra

Café Palestra

Braulio siempre quiso ser artista. Desde niño los miraba en el Café Palestra, orgullosos como seres de otro mundo, como una raza superior. Todos los días, escritores, pintores, músicos, escultores y una gran variedad de faunas artísticas se daban cita en el lugar. Ahí, ante los ojos del mundo discutían sobre sus obras, las presumían entre sí, las acicalaban. A veces Braulio pasaba por el lugar y estudiaba sus gestos alardeantes, sus rostros carcomidos por la inspiración, sus manos venosas, sus dientes amarillos y deteriorados a causa del tinto, el tabaco y el café. Quiero ser un gran artista, como ellos, se repetía el joven mientras pensaba en la elección de un arte.
Transcurrió el tiempo y los artistas seguían ahí; Braulio, ya graduado de una escuela de artes de gran prestigio, se había convertido en un excelente artista. Pero algo extraño sucedió, de súbito, uno por uno, los artistas comenzaron a desaparecer. Todos los días se anunciaba la muerte violenta de cada uno y el asesino no dejaba margen de error. Así fue hasta que la terraza del Café Palestra quedó completamente vacía.
Ahora se puede ver a Braulio sentado allí, tomando un café, fumando quizás, con una media luna en su cara, viendo a las muchachitas tropezar.

Arte poética

Efeméride absorta del sueño es la poesía, miasma de un instante de lisuras y vorágines.

jueves 3 de julio de 2008

No muero

ya toman café bajo las carpas negras ya se desmoronan las galletas con forma de elefante entre el sarro de sus muelas ya sus gargantas dejan pasar el tronco espinoso del dolo en sus estómagos se gesta la cosquilla los chistes son larva acariciada por el vino el crepé de las coronas viste lutos de jardines el llanto sale huyendo de la luz de los sirios refugiándose en la almohada de los niños en tropel los velos negros cruzan avenidas como aparadores de tela perentorios ya dan el pésame en papeles en lodo en la mierda de sus suelas ya me hacen cruces los herreros los gusanos ya preparan sus cubiertos
y aun no muero